Por qué utilizar un escape room como parte del aula

Si eres profesor, seguro que te has encontrado en la situación de querer hacer actividades divertidas que ayuden a potenciar la atención y el interés de los alumnos mientras mejoran ciertas habilidades de su día a día. Es importante que introduzcas nuevas metodologías educativas y técnicas que ayuden a motivar a los alumnos. Entender que los alumnos de hoy en día no son los de hace una década es crucial. Así que hoy, vamos a ver por qué utilizar un escape room como parte del aula puede ser una idea realmente maravillosa.

Motivos para incorporar un escape room como parte del aula

El aprendizaje experiencial es una de las mejores formas de lograr un avance progresivo y un mayor interés por parte de los alumnos. Es por ello que utilizar un escape room como parte del aula suele proporcionar numerosos beneficios.

Quizás sea la primera vez que escuchas el término escape room, pero tiene tantos beneficios y puede aportar tanto al team building que te enamorarás de él. Es más, ya son muchos los profesionales de la educación, así como los expertos en selección de empresas, los que utilizan este juego en sus procesos, tanto de aprendizaje como de contratación.

Entre las razones para utilizar un escape room educativo se encuentran:

  • Es un juego que potencia la colaboración y el trabajo en equipo. En este escape room se promueve una experiencia. Los alumnos deben ser capaces de agruparse y comunicarse entre ellos. En un escape room, la colaboración y el trabajo en equipo son esenciales.
  • Aumenta la comunicación y la integración de los alumnos. Para lograr salir de la habitación es necesario que todos ellos se comuniquen, muestren sus habilidades, hablen sobre las pistas que van encontrando… Todo ello hará que se sientan parte de un todo. Que sus habilidades son importantes y que nadie es más por ser mejor en un aspecto. Todo el mundo tiene puntos positivos.
  • Potencia la capacidad de resolución de problemas. Lo bueno de incorporar un escape room en el aula es que los alumnos deben tomar la iniciativa a raíz de una hipótesis y unas teorías de juego. Todo ello hace que potencien la capacidad de resolución de problemas.
  • Plantea retos que deben aprender a superar. Sin duda el juego es ‘complicado’ y genera cierto estrés. Sin embargo, plantea retos que pueden ayudar bastante a lidiar con situaciones que se dan en su día a día. Este juego contribuye a que sean constantes hasta encontrar la solución.
  • Capacidad de organización y responsabilidad. Los alumnos van aprendiendo que tienen que ser capaces de organizarse al principio del juego y asumir diferentes responsabilidades.
  • Aprenden a trabajar bajo presión. Tiene un tiempo limitado y es preciso escapar de ese lugar antes de que el mismo transcurra. Por tanto, aprenden a lidiar con sentimientos como los nervios, la presión o el estrés.
  • Pero sobre todo, es un juego divertido y entretenido que plantea retos y que potencia la seguridad en uno mismo. Por tanto, es muy recomendable como actividad para adolescentes.