Cómo integrar un escape room en el aula

Despertar el interés de los alumnos es el primer desafío al que se enfrenta todo profesor. Y no es fácil. No hay enigma ni fórmula secreta para abrir el candado que predispone a la escucha de los niños y no tan pequeños. No son de regalar sus oídos a cualquiera, menos aún, sin ánimo de ofensa, al profesor de matemáticas, por poner un ejemplo.

Una vez que, por medio de malabarismos lingüísticos y otras artes escénicas, se ha conseguido el objetivo, el segundo desafío es todavía más duro: mantener la atención de los estudiantes para que no pierdan la concentración. Llegados hasta este punto muchos profesores desisten y continúan con su discurso sin darle mayor importancia al hecho que nadie o casi nadie les escuche. Mal por ellos. Sin embargo, hay otro tipo de profesores que idean técnicas nuevas como integrar un escape room en el aula para atraer su atención.

Así, el aprendizaje a través de la experiencia es una fantástica forma de aprender jugando. ¿Quién se va a oponer a enseñar una lección de historia mientras juegas? Nadie. Al menos aquellos que quieran dar rienda suelta el niño que llevan dentro.

Por qué un escape room en el aula

El escape room en el aula es una herramienta de estudio muy actual. Se trata de un concepto que basa el aprendizaje de los niños en el desarrollo de habilidades mentales para resolver problemas y enigmas. Todo ello a través de la creatividad y la diversión. 

Esta experiencia, además, potencia en los más jóvenes…

  • La capacidad de concentración 
  • El desarrollo cognitivo
  • El uso de la lógica
  • Pensamiento crítico
  • Trabajo en equipo
  • Diálogo
  • Reflexión
  • Razonamiento deductivo

Y lo más importante de todo: la motivación que todos los alumnos necesitan para seguir aprendiendo.

¿Qué tengo que hacer? 

Aunque cada escape room es distinto, el objetivo no cambia: resolver un enigma usando todo lo que tenemos a nuestra mano, sobre todo, la cabeza. Es necesario, por tanto, que el profesor plantee un problema a sus alumnos que éstos tienen que resolver en un periodo de tiempo a elección del consumidor. Pueden ser 20 minutos como 50.

Otros elementos que hay que tener en cuenta antes de proponer a los estudiantes un escape room en el aula son:

  • La dificultad del juego. Es recomendable empezar con enigmas de fácil solución e ir aumentando el nivel a medida que se van familiarizando con el escape room.
  • Diseñar los objetivos.
  • Elegir un tema. Preferiblemente que esté relacionado con la asignatura que el profesor imparte.
  • Desarrollar los acertijos, enigmas y la dinámica del juego.
  • Tener un catálogo de pistas, por si los alumnos se pierden.
  • Poner candados, los candados nunca pueden faltar en un buen escape room.
  • Por último… ¡a disfrutar!